Domingo, 1 de marzo de 2026.
Son las 15.26h, hora del café -o de la siesta, para la gran mayoría-. Yo, sin embargo, comienzo a escribir mi tradicional crónica de los premios Goya, con el café ya en el cuerpo. Rescato mi libreta de apuntes de anoche, en la que completé ocho páginas a dos caras, sabiendo que necesitaría las notas para hoy. Esta semana pasada (y ayer especialmente) varios de vosotros me escribisteis con ganas de leer esta sencilla reseña de una gala que se ha convertido en un clásico de mi vida. Me hizo mucha gracia, la verdad. En algún caso la petición me resultó sorprendente, pero en todos me enterneció y me animó a seguir escribiendo. ¡Con qué facilidad me dejo liar para lo que me gusta!... Ya van doce entradas de la gala en este blog. La cifra dicha así, a palo seco, impresiona, al menos a mí, que la escribo. Allá voy, un año más.
Sábado, 28 de febrero de 2026.
No recuerdo una fecha tan avanzada para la gala de los Goya. En los últimos once años, desde luego, se ha celebrado antes. Esta vez en Barcelona, ¡qué bien! Me gusta esto de la itinerancia del evento. Ojalá completaran la ronda por todas las capitales de España, como mínimo, para dar visibilidad (y lo que esta conlleva) a todas ellas por igual.
El arranque estuvo bien: discreto en mi opinión, pero entretenido. Generaba expectativas y en eso cumplió la función que corresponde a los inicios de los acontecimientos. Me gustó especialmente una frase del estribillo que cantaban Rigoberta Bandini y Luis Tosar: “Hoy puede ser un gran día, date una oportunidad”. Sobre todo se me quedó la segunda parte, por lo que supone: que cada uno y cada una nos valoremos como agentes principales de nuestras propias oportunidades (y no como meros receptores, que es la posición más cómoda).
Durante toda la gala fui anotando los premios, pero no vale la pena enumerarlos aquí porque los tenemos todos en la web oficial: https://www.premiosgoya.com/. Contando el Goya de honor, se otorgaron 30 estatuillas en total. La entrega fue ágil y los discursos en general rápidos. No hubo muchas actuaciones musicales. Todo esto se agradece, la verdad.
Más allá de las pelis (anoche solo había visto Sirat, la gran vencedora en número de goyas) y de lo previsibles que eran algunos premios (Fernando y Pablo auguraban desde hacía días que los premios técnicos serían para Sirat y los “gordos”, para Los domingos), me gustó cómo iban vestidos Hiba Abouk y Arturo Valls. También el azul de la chaqueta aterciopelada de Corbacho y la sobriedad de Susan Sarandon. Las actuaciones musicales no destacaron especialmente para mi gusto. Me llamó la atención que sobre el escenario se evidenció la variedad multicultural de Cataluña. Por resaltar alguna, me quedo con la versión de “Si te vas” que sonó para recordar a los fallecidos del año.
Me fijé, como en tantas ocasiones, en las palabras, en los discursos de los galardonados. Anoté algunas perlas que me impactaron, y de las que dejo constancia para que me sigan impactando cuando relea esta crónica (y, si se tercia, para que os impacten a vosotros también):
👉🏼 “Bailamos juntos y resistimos juntos” (Mejor música original, Sirat). Pensé en mi familia, en mis amigos y en mis compañeros de trabajo. En lo importante que es disfrutar, divertirnos, gozar de lo bueno de la vida juntos para trabajar y vencer las dificultades (las grandes y las pequeñas) juntos también. Los buenos momentos compartidos fortalecen los lazos para afrontar las adversidades. No lo olvidemos.
👉🏼 “Personas-libro, a las que mirar cuando te sientes perdido” (Mejor actor de reparto, Álvaro Cervantes, Sorda). Nada más escuchar el concepto me atrapó y ya me lo he agenciado, con permiso de Míriam Garlo, su autora. Me parece una asociación preciosa: personas a las que recurrir para que abran sus páginas cuando te sientes desorientada y puedas leer en ellas palabras de consuelo, de compasión, de esperanza, de guía… Lo que necesites en ese momento. Inmediatamente me sentí agradecida por tener unas cuantas persona-libro en mi vida.
👉🏼 Del discurso de Susan Sarandon me llamó la atención la definición del futuro como “sucesión de presentes”, pues significa que ahora estamos construyendo lo que ocurrirá. Esto me invita a pensar qué porvenir estamos forjando con nuestro ahora, tanto a nivel individual como social, y algunos pensamientos me asustan, la verdad.
👉🏼 También me quedé con una idea que no es la primera vez que me remueve: “La influencia musical de las familias” (Mejor canción original, «Flores para Antonio», de Alba Flores y Sílvia Pérez Cruz para Flores para Antonio). ¡Cuánto poder tenemos las familias! (y muchas no lo saben aún). ¡Aprovechémoslo para lo bueno! Nuestros hijos e hijas heredarán muchas cosas, como nosotros hemos heredado de nuestros padres. Una de ellas, en mi opinión fundamental, es la melodía que sonará de fondo siempre en sus recuerdos. ¡Elegid bien, padres, madres, abuelos, abuelas! Tenemos una gran responsabilidad musical en el futuro de nuestros descendientes.
👉🏼 Una de las palabras que más se pronunció en la gala fue “empatía” (sentimiento de identificación con algo o alguien). En la entrega del premio a mejor dirección de producción (Sirat) afirmaron que “el cine no solo es para entretener, sino para generar empatía”. Lo mismo ocurre con la literatura y con el arte en general. Es una función imprescindible en la sociedad actual, y no solo para algunos, sino para todos, del bando, color o identidad que queráis. La ganadora del Goya a la mejor actriz revelación (Míriam Garlo, por Sorda) habló de empatía también para contrarrestar la violencia de la no comunicación y la invisibilidad. Un pensamiento muy potente que no podemos pasar por alto.
👉🏼 Por aquello de ser profesora, no puedo obviar el tema del acoso escolar, que salió en el discurso al mejor corto de ficción (Ángulo muerto). Solo comentaré una cuestión al respecto: si los centros educativos gozáramos de la confianza de las familias y de las instituciones educativas y ganáramos en autonomía para actuar ante estos casos, sin tantas justificaciones ni contemplaciones de cara a los acosadores y sus padres, podríamos educar mejor a todos en empatía.
👉🏼 No es una palabra, pero sí tiene que ver con el discurso: la de anoche fue la gala con más variedad lingüística que yo recuerde. Me pareció enriquecedor, pero creo que lo acertado hubiera sido traducir las intervenciones que muchos telespectadores no podían entender por falta de conocimiento de las lenguas. Eso hubiera sido poner en práctica la empatía de la que tanto se habló.
👉🏼 Un último dato llamativo, que también formó parte de un discurso (Mejor dirección, Los domingos): Alauda Ruiz de Azúa señaló que era la cuarta mujer en recibir este galardón desde la primera edición de los premios. Visto así (una mujer por década, frente a nueve hombres) el dato impresiona. Debemos seguir trabajando para romper esta estadística, en este sector y en cualquiera (¡y también en el sentido opuesto, que conste, que en algunos ámbitos hace falta!).
No puedo terminar la crónica sin hacer referencia a las imágenes de la historia de los premios que se sucedieron durante la gala. ¡Me encantó verlas! En realidad, más que verlas, recordarlas: muchas de ellas las vi en directo, a lo largo de tantos y tantos años de fiel seguidora de gala del cine español. Intenté rescatar de la memoria la primera que la vi, pero no lo conseguí. Sí sé que con 16 o 17 años ya veíamos la gala en casa (domingo por la noche; el paso al saturday night ocurrió hace relativamente poco, por aquello de facilitar el visionado). Haciendo la resta pertinente, deduje que llevaré vistas, como mínimo, 30 galas. ¡¡Y las que me quedan!!
Me dejo muchas anotaciones de mi libreta por comentar. Lo que falta, ya lo comentaremos en persona, por whatsapp o por correo electrónico o postal; como prefiráis. Respondo por todos los medios. GRACIAS por haber llegado hasta aquí con la lectura. Espero que podamos seguir compartiendo muchas galas más (y libros, y música, y vinos, y acontecimientos, ¡y vida!).

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