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lunes, 24 de agosto de 2026

Asunto: "Gracias por este regalo..."

 Querida amiga:


Te escribo para agradecerte el regalo de cumple que me hiciste hace dos años. Por motivos varios, hasta este verano no he podido leerlo; pero ¡vaya si lo he disfrutado!


Lo primero que me ha gustado es la estructura: los capítulos cortos facilitan mucho la lectura. De esa manera, casi sin darte cuenta, lees más. En este caso se añadían las ganas de saber qué pasaba después, y eso que la narración no está en orden lineal ni hay mucha acción en la trama. Esto es lo curioso: sin haber apenas acción y sabiendo de antemano el final, la historia (y la manera de contarla) te atrapa. Ya sabía por Intemperie que Jesús Carrasco escribe muy bien. Me he acordado de ti en la lectura porque algunas veces hemos comentado la importancia de mantener las palabras de cada lugar, de cada ámbito, de cada época... y el mundo rural (en este caso) da para mucho.


Comparto contigo algunas anotaciones que he tomado: 

-Me ha llamado la atención la elección de los nombres de su familia, ese proceso compartido con ellas. Con este recurso genera una sensación de distanciamiento ficticio que creo que no consigue, pero me resulta curioso.

-Me encantan las referencias literarias (y cinematográficas, pero menos) que hace. He tomado nota de algunas de sus recomendaciones.

-La sensación final es extraña: te quedas a medias, vacía y llena a la vez, como la casa.

-Me gusta la evolución del protagonista, hacia la desapropiación y el desapego. Todo un ejemplo a seguir.

-Por último, lo que más me ha gustado ha sido encontrarme una página con la punta doblada, que estoy segura que es tuya, para seleccionar el texto que está escrito allí. Te lo copio para que puedas volverlo a degustar:


"Yo hubiera querido perpetuar para siempre esa cotidianidad salvadora. Una costumbre que inyecta sentido a la vida. Si algún día pierdo a quien más amo, lo que echaré de menos cada día no serán los grandes momentos pasados sino los pequeños vividos. Lo pequeño nos consuela, hace de los días algo soportable. Pero es lo grande lo que nos orienta, como las virtudes de las que nos habla Natalia Ginzburg:


Por lo que respecta a la educación de los hijos, creo que no hay que enseñarles las pequeñas virtudes, sino las grandes. No el ahorro, sino la generosidad y la indiferencia hacia el dinero; no la prudencia, sino el coraje y el desprecio por el peligro; no la astucia, sino la franqueza y el amor por la verdad; no la diplomacia, sino el amor al prójimo y la abnegación; no el deseo de éxito, sino el deseo de ser y de saber".


Por supuesto, la marca se ha quedado en el libro, para recordarte la próxima vez que lo abra.


Por cierto, lo he puesto para el club de lectura de adultos, del próximo curso. Si te apetece venir a la sesión, me dices y te aviso. Es la segunda, así que caerá por finales de noviembre o principios de diciembre.


Un abrazo grande y que termines de disfrutar las vacaciones,


María





domingo, 21 de noviembre de 2021

La tetralogía del Baztán

Querida amiga:

Hace unos minutos que acabo de cerrar el último libro que me prestaste, La cara norte del corazón, de Dolores Redondo. Te escribo para agradecerte el préstamo y comentar un poquito aunque sea. Cuando nos vemos en el cole las urgencias se imponen y no siempre podemos hablar de cosas tan importantes como una lectura compartida.

La verdad es que los cuatro libros me han entretenido mucho. Los he leído espaciados, no del tirón, siguiendo el orden que me recomendaste. El primero, si no recuerdo mal, en el verano de la pandemia; el segundo (el que más me enganchó), durante el confinamiento familiar; el tercero, unos meses después y ahora, empezado el curso, el último. He de confesarte que no son las mejores novelas negras que he leído, y a veces me han resultado densas; pero ahora que las he terminado tengo que reconocer que ha valido la pena leerlas.

Me han impactado especialmente dos personajes, de todo el elenco: Rosario -la que más, con diferencia- y Samedi. Dos de los malvados de la historia, ya ves. La perversión de Rosario es fascinante: ¿cómo una madre puede odiar así a una hija? ¿Cómo un padre puede permitir y esconder ese odio? El padre, fíjate, me parece miserable; no ha despertado en mí ni un ápice de comprensión. ¡Y qué fuerza tiene Amaia! ¡Qué capacidad de adaptación y de supervivencia! ¿Y Samedi? ¿Quién o qué es Samedi? Lo peor de todo es que estoy convencida de que esas cosas pasan de verdad por aquellos lugares. Me ha sorprendido mucho la descripción de Nueva Orleans (miré el mapa para asegurarme de su localización): no pensaba yo que tenía esas creencias y rasgos culturales tan ancestrales e influidos por el Caribe. ¡Qué distorsionada tenemos la imagen de EEUU!

Ambas historias quedan por cerrar, creo yo. No sé si publicará otra novela que continúe, algún día. Si es así, la leeremos y comentaremos de nuevo, por supuesto.

Por último, una frase. Ya sabes que me gusta señalar las frases que me llaman la atención en los libros. No lo hice en los tres primeros (los leí en papel y los ejemplares eran tuyos), pero sí lo hice en este último, con el que he combinado la lectura en papel y en ebook. Me subrayé en "notas" este consejo que le da Dupree a Amaia:

Mienta si no queda más remedio, mienta para salvar la piel, para proteger la justicia y la verdad, pero prométame que siempre será consciente de que está mintiendo, de cuál es la verdad y de que nunca se mentirá a sí misma.

Es la segunda parte, la de la promesa, la que hizo que detuviera la lectura para pensar. Ser conscientes, tener presente la verdad y no mentirnos a nosotros mismos. Realmente interesante, ¿verdad?

Bueno, de nuevo te doy las gracias por el préstamo y sobre todo por la paciencia que has tenido para que te los devolviera: tus libros han estado en mi casa, ¡casi 2 años! (añádele el emoji de la manita en la frente, que tanto nos gusta a las dos).

Un abrazo y hasta la próxima lectura,

                                                                                                            María


PD: Mañana mismo vuelve el libro a su estantería original. ¡Te lo llevo sin falta!

PD2: Sé que hay pelis de estas historias, pero de momento me quedo con lo leído e imaginado. Si me animo a verlas, ya te diré.




(Las imágenes son de Google. Las he consultado en alguna ocasión durante la lectura 😉)

miércoles, 18 de agosto de 2021

Asunto: Lorca mirando al mar

                                                                                                                     Miércoles, 18 de agosto de 2021


Querido amigo:

He terminado el libro de Lorca que me regalaste hace unos años, Donde no se hiela el tiempo. Escritos sobre música. Tenía muchas ganas de leerlo justamente este verano, para cerrar este curso en el que hemos disfrutado, además juntos, de dos piezas teatrales sobre este autor, ¿recuerdas? La de Carmelo Gómez, "A vueltas con Lorca", y la de Juan Diego Botto, "Noche sin luna". ¡Qué chulas las dos! Ya me dijiste que el libro me encantaría y así ha sido. Me gusta incluso el título, el tono azul de la portada, el autor del prólogo y hasta el nombre de la editorial. ¿Cómo lo ves? Acertaste de pleno.

Las tres conferencias que forman el libro me han resultado muy interesantes y he aprendido de los tres temas: el cante jondo, las nanas y el duende. Te dejo aquí una pincelada de cada una, como inicio para nuestra próxima tertulia particular. Del cante jondo me quedo con esta frase: "La mujer ocupa los ámbitos sin fin de los poemas. Pero la mujer en el cante jondo se llama Pena". De las canciones de cuna -la que más me ha impresionado, tal vez por seguir recordando las de niña y cantarlas también como madre- he de dejarte casi un párrafo, lo siento: "No debemos olvidar que la canción de cuna está inventada (y sus textos lo expresan) por las pobres mujeres cuyos niños son para ellas una carga, una cruz pesada, con la cual muchas veces no pueden". Y sobre el duende, otra que nos dará tema de conversación: "Todo hombre, todo artista (...), cada escala que sube en la torre de su perfección es a costa de la lucha que sostiene con su duende, no con su ángel (...) ni con su musa".

Me ha resultado curioso que Lorca hablara sobre estos asuntos; encima, el origen es una conversación con Manuel de Falla, otro grande de Granada. ¡Qué encanto de ciudad! Sería estupendo ir juntos allí alguna vez, ¿verdad?

Por cierto, me he esperado a escribirte hoy porque es el aniversario de la muerte de Lorca. Así lo conmemoramos de alguna manera. Además, publicaré algo de este correo en el blog. He tenido una idea este verano: publicar las cartas / correos que envío sobre libros. Desde hace unos años, siempre que me leo un libro prestado, regalado o recomendado le escribo (o lo comento directamente, si puedo) a la persona en cuestión. En el blog desarrollaría más la parte literaria y menos la personal, claro. Ya te explicaré mejor la idea cuando nos veamos.

Bueno, muchas gracias por el regalo y espero que sigas disfrutando del verano. Supongo que este correo te pilla de viaje y seguro que lo estás pasando genial. En septiembre es preciso quedar y ponernos al día.

Un abrazo enorme,

María

PD: ¿Sabes? Lo he leído súper rápido y la lectura ha tenido un plus: en todas las ocasiones, estaba mirando al mar...



Enlace a la web de la editorial del libro: https://contintametienes.com/producto/donde-no-se-hiela-el-tiempo/


domingo, 15 de agosto de 2021

Asunto: "Así empieza lo malo", Javier Marías

                                                                                                                        Sábado, 14 de agosto de 2021


Querido amigo:

Anoche terminé tu libro. ¡Por fin! Llevaba meses apilado en la estantería de los préstamos. Menos mal que, en nuestra última conversación, te apiadaste de mí y me ampliaste el plazo de cesión. Por fin he podido disfrutarlo este verano y por eso te escribo: para agradecértelo y comentarlo. ¿Sabes? Gracias a ti estoy leyendo a grandes autores. El año pasado, Kundera. Este, Marías. A Javier Marías lo he oído mucho, he leído artículos suyos, pero esta tuya es la primera novela de él que leo. 

Te cuento: me ha sorprendido mucho. Solo el nombre del autor ya marca (es tan conocido y valorado que las expectativas se elevan sin querer), pero he de confesarte que el principio me costó. El ritmo inicial me resultó lento. Venía de una novela ligera que me había enganchado muchísimo y el contraste fue tremendo. Pero como era préstamo tuyo, seguí leyendo con fe ciega y, como siempre, valió la pena. Con unos cuantos capítulos leídos la cosa fue poniéndose interesante; tiene una trama original. En cuanto al estilo, no sé bien cómo definirlo. En ocasiones utiliza demasiados circunloquios para mi gusto, también digresiones, pero tiene una prosa tan pulcra que no puede más que admirarse y disfrutarse. Y así ha sido. 

El último tercio del libro lo he devorado. Cuando empecé ni por asomo me imaginaba lo que iba a ocurrir. Seguro que los personajes como el Dr. Van Vechten y Arranz existieron. Aunque el toque de gracia para mí lo constituye otro personaje: nada más y nada menos que Francisco Rico, a quien tanto he estudiado en la carrera y de quien tanto he leído. Creo que hasta compré algún tomo de su Historia y crítica de la literatura española. ¡Ya ves!

Te comento también algunos de los temas que me han llamado la atención: cómo describe el deseo a través del protagonista, las fases o facetas de una historia de amor, la admiración, la asunción de roles, el pasado escondido; con el telón de fondo del cine como profesión. ¡Me chifla! Y el final, inesperado: (¡…!)!*. Así consigue formar parte de esa familia de verdad. En fin, esto daría para un café como poco, ¿verdad?

Para terminar, anoto una frase de las muchas que me gustaron. Es una costumbre que adquirí no hace tanto -subrayar o anotarme frases de libros- gracias a la recomendación de una conocida. Muriel le está contando a Juan sus inicios con Beatriz; él no está tan enamorado de ella como ella de él y, por experiencia, le confiesa: “El entusiasmo de la otra persona ayuda mucho; convence y arrastra”. Piénsala y en nuestro próximo encuentro la comentamos, ¿te parece?

Ahora te toca a ti: ¿qué te llevó a leer ese libro? Ya me contarás cuando puedas.

Bueno, a lo importante: espero que estés pasando unas buenas vacaciones disfrutando mucho. También espero verte en septiembre. En julio no te dije nada porque estaba a tope y se me hizo muy largo. Ya te contaré.

Seguimos en contacto y… ¡buen verano de lecturas y cine!

Un abrazo enorme y gracias por el libro,

María




 *En la carta original se comenta, claro.


domingo, 21 de junio de 2020

Cronología personal de Ruiz Zafón

Me enteré de su fallecimiento en un grupo de whatsapp, a media mañana del viernes. La noticia me sorprendió porque no sabía que estaba enfermo. La reacción fue corta pero intensa: como si me hubieran dado un bofetón inesperado y seco. Continué el ritmo del día pero, a partir de ahí, las sensaciones y detalles en torno a este escritor y su obra se fueron sucediendo.

Recuerdo vagamente la primera vez que oí hablar de la novela: me la recomendaba mi amiga Ana, seguramente en un pasillo del cole o en alguna conversación de despacho. Sin embargo, la memoria se vuelve nítida cuando pienso en la lectura: leí La sombra del viento en las navidades de 2004. El relato me enganchó y me conquistó, como a todos los que lo hemos leído. Años después, el mismo verano de su publicación, en 2008, leí El juego del ángel, pero ya no fue lo mismo. Más tarde, también en verano, elegí Marina -primer libro que compré de 2ª mano-. A mis hijos les impresionaba porque decidí leerlo solo durante el día, ya que de noche me asustaba -siempre he sido muy miedica, yo- y me costaba conciliar el sueño.

El prisionero del cielo fue un regalo de Maite y se centra en la historia de Fermín Romero de Torres. Son los dos detalles que no he olvidado. Esta tercera novela me pasó casi desapercibida, pero me reconcilió de alguna manera con el universo de la gran tetralogía de este autor. La anterior me había distanciado; esta supuso algo así como un reencuentro discreto con una buena amiga de quien has desconectado demasiado tiempo. Los mecanismos inconscientes se ponen en marcha y los lazos afectivos recobran fuerza al instante.

El último llegó como una visita inesperada el año siguiente de su publicación (¡bendita costumbre la mía de poner el año de adquisición en las primeras hojas de los libros! Como poco, facilita la reconstrucción de historias a base de recuerdos de lectura). Mª Jesús me deseaba un buen verano con una tarjeta preciosa y un libro gordísimo. Ella, una lectora excelente, hizo una apuesta segura y ganó. Aún lo dejé en barbecho un año más en unos de mis armarios con libros, y le tocó el turno en agosto de 2018. El laberinto de los espíritus es un libro especial por muchos motivos, pero como esto es una cronología personal, lo vinculo a un momento particular: con él inauguré mi nueva etapa de veranos en la playa. De hecho, rescatándolo de la estantería para rememorar con el tacto, el ejemplar parece más viejo de lo que es, porque ha pasado muchas horas en la orilla del mar, en una silla de la piscina, encajado en un bolso con toallas húmedas y botes de crema protectora. Es un ejemplar todoterreno.

Estos días he leído algunos enlaces de la noticia del fallecimiento de Carlos Ruiz Zafón. Desconocía algunos detalles, como que La sombra del viento está considerada la novela española más difundida después del Quijote. Sí sabía que es uno de esos raros libros que llevan a la lectura a mucha gente que habitualmente no lee. Por eso, hace unos cuantos años mis compañeras y yo decidimos que lo leyeran nuestros alumnos en 4º ESO, curso en el que se estudia literatura contemporánea y edad ideal para hacer las primeras incursiones -quienes no las han hecho aún- en la narrativa para adultos. Cuando dialogaba con los alumnos sobre la novela a modo de un examen oral de lectura, aunque a unos les gustaba leer más que a otros, todos coincidían en que la historia atrapaba desde el principio, e incluso lo decían aquellos que solo se acercaban a un libro si era estrictamente obligatorio.

Lo más curioso de todo fue recibir el viernes varios mensajes de exalumnos compartiendo conmigo la noticia, comentando aquellas clases, recordando e incluso agradeciendo aquella lectura de la 3ª evaluación. Fue gracioso un encuentro casual esa misma tarde con uno de ellos, hoy todo un hombre hecho y derecho, a quien hacía mucho que no veía y que retrocedió su andadura solo para saludarme:

-Justo hoy he pensado en ti, María, por la muerte de Ruiz Zafón. ¿Te acuerdas cuando nos hiciste leer su libro en tus clases? Que sepas que después me he leído más de él.

Una expresión sencilla que condensa la grandeza de este escritor y el deseo de cualquier profesora de literatura.

Para terminar, dos regalos, dos fragmentos de este maestro de la palabra.

El primero, de La sombra del viento, lo guardo en la memoria como una de las descripciones más bonitas del primer encuentro amoroso:

El hombre más sabio que jamás conocí, Fermín Romero de Torres, me había explicado en una ocasión que no existía en la vida experiencia comparable a la de la primera vez en que uno desnuda a una mujer. Sabio como era, no me había mentido, pero tampoco me había contado toda la verdad. Nada me había dicho de aquel extraño tembleque de manos que convertía a cada botón, cada cremallera, en tarea de titanes. Nada me había dicho de aquel embrujo de piel pálida y temblorosa, de aquel primer roce de labios ni de aquel espejismo que parecía arder en cada poro de la piel. Nada me contó de todo aquello porque sabía que el milagro solo sucedía una vez y que, al hacerlo, hablaba un lenguaje de secretos que, apenas se desvelaban, huían para siempre.

El segundo, de la misma obra, es un consuelo para aquellos a los que nos duele su pérdida.
Gracias, Carlos, por mostrarme un pedacito de tu alma, que se fusiona con la mía, en cada una de tus historias.

viernes, 19 de octubre de 2018

Motivos de lectura I: LA PELÍCULA

El momento de decidir la próxima lectura es inquietante: lo amo y lo odio a partes iguales. Con el libro electrónico la indecisión se agudiza, porque tras levantar la solapa de la funda se abre un abanico de posibilidades idéntico al que se produce al mirar las estanterías de una biblioteca bien nutrida.

Cierto es que cualquier motivo es bueno para elegir el título al que entregarse los próximos días, semanas o meses (lo de horas, así en plural, está reservado para un reducido número de "elegidos de la vida" que tienen tiempo y gusto para invertirlo). En esta ocasión, mi motivo es fútil, sin embargo me resulta curioso, porque normalmente me ocurre a la inversa: mi primer contacto es el literario y después el cinematográfico.

Pero la semana pasada, buscando en una de las plataformas de televisión por internet una historia con la que entretenerme, el orden de los factores se alteró: encontré la imagen de una película que me sonaba. El estímulo fue instantáneo antes de apretar el botón de seleccionar. "Es el título de un libro de Silva". ¡Alto! Comprobación inmediata con mi gurú literaria (que no es Google, que conste; se llama Ana) y decisión rápida: primero el libro. Cambio de peli. Y, tras conseguir y descargar la novela, los astros se conjuraron para entrar por un día en el grupo de los "elegidos" y devorarla en unas horas.

"Ahora toca la película"- pienso tras llegar al cien por cien del libro completado. Pero sigo pensando y esta vez no se cumplirá la propiedad conmutativa y el orden de los factores sí alterará el producto: por la dureza de la historia, decido dejarlo aquí. El libro es suficiente.

A pesar de que la cinta tiene en su haber el premio Goya a la mejor actriz revelación en su XVIII edición, me quedo con el relato, el estilo y los personajes que Silva ha tejido con su ingenio y sus palabras en La flaqueza del bolchevique. Y con el descubrimiento de la historia de las últimas duquesas rusas, que me ha abierto un mundo de posibilidades literarias...





Foto publicada en www.historiasdemujeres.com. Os recomiendo esta web y la entrada referida a ellas: https://www.mujeresenlahistoria.com/2011/04/las-ultimas-duquesas-olga-tatiana-maria.html