jueves, 20 de agosto de 2026

Asunto: "Caballos de medianoche"

 Querido amigo:


Ayer terminé este libro de cuentos que me regalaste en enero de 2025. Sinceramente, me ha encantado. Lo he leído en dos ratos, dejando pasar unos segundos entre cuento y cuento para marcar el impasse (así, tal cual, aparece esta palabra en el diccionario de la RAE), pero ávida por leer el siguiente. 


El prólogo de Vargas Llosa y los comentarios finales de Alonso Cueto y otros autores son magníficos. No sé si te acordarás, porque tú lo leíste en agosto de 2024. Como ellos ya comentan los cuentos, e incluso el propio autor en la nota final, no hace falta que los comente yo, pero sí quería compartir contigo escenas que me han impactado y que sé que recordaré de vez en cuando a lo largo de los años. No te lo hago muy largo para que no pierdas demasiado tiempo leyendo este correo 😉:


Caballos de medianoche: el primero y el mejor (en opinión también de los críticos). El momento en que el padre se pone a precintar los huecos de la casa y abre la llave del gas, con la niña acostada, me dejó helada.

El fin de algo: la historia a dos voces de la borrachera de dos amigos, timados por dos prostitutas. Por mucho que lea "noir" (novela negra) me sigue impresionando la mediocridad y la sordidez de los ambientes y de las personas.

Good morning, heartache: el relato de la voluminosa negra cantante de jazz. Sin duda, me golpeó la escena en que el narrador descubre en la habitación contigua el cadáver del bebé de la cantante en estado de putrefacción.

El olor de la noche: chica y chico se conocen en la barra de un bar; toman cócteles (detalle importante después de visitar por fin "Chicote" en Madrid, jeje). Me quedo con la escena en que el hombre (otro, no el chico) descubre a la chica apuntándolo con una pistola. La transición entre estar de risas con su novia y darse cuenta de que la mujer que tiene enfrente lo va a matar. Brutal.

En la vida hay amores que nunca: en estado de embriaguez máxima, al final del relato, el chico insulta a la pared (que, evidentemente, no contesta). La frase final es demoledora: "Solo era una pared vacía de un cuarto vacío de una casa vacía". Le faltaría: "de una vida vacía".

Perdido: narrado a partir de una anécdota personal, según cuenta Niño de Guzmán. Muy buena, además. Caballo (el protagonista) pide insistentemente al músico que toque "Perdido" (por supuesto, es jazz). Tras varias negativas, al final el negro (el músico) le contesta: "El que está perdido eres tú, compadre". Y lo dejó con un palmo de narices. 

Blues de un lunes neblinoso: me ha gustado menos. La chica es muy insistente con el chico; eso no me gusta. Él al final consigue quitársela de encima. 

Livia: una historia de amor entre chico y chica de diferente estatus. La chica lo deja porque él no está a su altura económica. Al chico le cuesta aceptarlo. Eso me cuesta de digerir. No todas las personas tienen las mismas prioridades y queremos que los demás tengan las mismas que nosotros. En fin...

Carta a París: la peruana que cuida a un niño mongólico (el relato usa esta palabra) y termina masturbándolo asiduamente y hasta teniendo relaciones sexuales con él. El momento en que describe el acto y la pillada de la madre (ya lo ves venir) genera un desasosiego espectacular. 

Cinco balas de plata: remake de El olor de la noche. Me gustó más el primero. En este dilata mucho el tiempo en la coctelería y la cantidad de alcohol que bebe la mujer.


Las apostillas finales me han encantado. En general, he disfrutado muchísimo del libro, del flow latinoamericano (mejor que únicamente peruano) con influencia norteamericana. No conocía a este autor y me ha gustado mucho. Justo antes de este he leído una novela actual de una autora mexicana (que me ha maravillado también) y unos cuentos de Espronceda, Bécquer, Pardo Bazán y Rubén Darío que trabajaremos durante el curso con los alumnos. Caballos de medianoche es como una síntesis de las lecturas anteriores.


Así que solo me queda darte las gracias por regalarme el libro, por presentarme a Niño de Guzmán, por abrirme nuevos caminos literarios (estoy conociendo más y mejor la literatura peruana gracias a ti) y por hacerme pasar un buen rato en vacaciones.


Un abrazo y ¡seguimos leyendo!,



María