jue, 13 ago
¿Cómo vas? (20:52)
¿Ya te has recuperado? (20:52)
Oye para el blog si lo ves… que no sé si sigue en pie… (20:53)
Siiiii
Completamente (20:53)
¡Perfecto! (20:53)
Sigue en pie, por supuesto. Aunque con poca actividad… (20:54)
¡Y aquí está! Una nueva colaboración de mi amigo Pepe para el blog:
“Los asquerosos”
Santiago Lorenzo
Editorial Blackie Books
Tiene “Los asquerosos” el regusto de las buenas novelas. Esas en las que aprecias el paso de cada página, deseando avanzar en el desenlace, pero que esconde un dilema interno: la certeza de estar llegando al fin de algo placentero… Así, con este reflujo amargo, discurrió la lectura de una novela que no es una novela sino, más bien, una acrobacia literaria, un espectáculo escrito, repleto de piruetas gramaticales y giros léxico imposibles. Santiago Lorenzo construye un relato a ratos perturbadoramente real y a otros momentos más cómico, con una prosa apabullante y un empleo de la metáfora descarada y descarnada que pone los pelos de punta. La peripecia del protagonista se desparrama, a medio camino entre la aspereza de una vida espartana y la mística de quien busca su lugar en el mundo… en el último pueblo de nuestra España vaciada. Así, “Los asquerosos” no deja de ser otro viaje iniciático y vital, que deja a la vista las entrañas de una sociedad desquiciada, grosera, clasista y abonada de prejuicios. Y así es como Lorenzo construye un relato estrambótico y original, a golpe de mandoble lingüístico, ligeros giros argumentales y esa doblez literaria que solo los muy habilidosos saben llevar a buen puerto.
Pepe Montalvá, 13 de agosto de 2026
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Yo lo leí hace años, también en verano. Al recibir esta propuesta he estado haciendo memoria, varios días. Si mal no recuerdo, había leído antes “Los huerfanitos”, regalo de mi amiga y compañera Mª Jesús. El de “Los asquerosos” lo leí por recomendación de Ana, diría yo. Quizás de la misma Mª Jesús. A las dos les gusta mucho este autor, de eso sí estoy segura, porque hemos hablado de él y de sus novelas en varias ocasiones.
Echando mano de ese poso -muchas veces inconsciente- que se te queda tras la lectura, no recuerdo yo que “Los asquerosos” me entusiasmara tanto como a Pepe. Quizás porque lo leí con las altas expectativas que me habían generado, y pasó lo que suele pasar… que casi nunca se cumplen. Pero sí es cierto que me marcó: el libro cuenta una de esas historias estrafalarias, casi inverosímiles, cuyo personaje me viene a la mente más de lo esperado, seguramente porque yo sufriría mucho si estuviera en su piel (vivir sin luz, por decir algo). Me admiró en su momento (por eso quedó en mi poso interior y años después rescato impresiones) la capacidad de superación y adaptación del protagonista y, sobre todo, la decisión final (¿la recordáis, los que habéis leído la novela?; no la comento, por si alguno se anima a leerla).
La historia es un aprendizaje radical para la felicidad, que Manuel lo consigue a través de la lectura, la adaptación total al medio (y no al revés), el silencio y la soledad. De cada lector o lectora depende cuánto decidimos aprender de Manuel, de su autor y de su manera de ser felices.

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