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domingo, 17 de noviembre de 2024

COLABORACIÓN 2: Gracias vida, gracias Lucía

 Este libro no es (solo) un libro. Y no solo porque nos lo susurre Lucía en las líneas de la contraportada, ni siquiera por una estructura aparentemente caótica, que combina textos breves, con manuscritos, citas,  dibujines y fotografías…

“Gracias vida” es en realidad, como las buenas novelas, un viaje. En este caso al insondable abismo de la desolación, con su camino de vuelta y redención final, de la mano, eso sí, de la belleza. Porque “Gracias vida” es, sobre todo, una invitación a pasmarnos juntos ante la belleza del mundo, a saber mirarnos con ternura y a descubrir que no, no somos concha, sino canal llamado a desbordarse.


Gracias Vida, gracias Lucía, por ayudarnos a descubrir los arco iris ocultos que florecen en las esquinas más recónditas de aquel ascensor del Mercadona. Una evidencia más de que la belleza, pues, también nos salva.


Gracias Vida

Lucía Benavente

Ed. Lunwerg


Pepe Montalvá, 17 de noviembre de 2024







domingo, 6 de octubre de 2024

COLABORACIÓN 1: Un año y tres meses

Un año y tres meses.

Luis García Montero. Poesía.

Tusquets editores. 2022


Un año y tres meses es un viaje a la agonía entre albornoces, camillas y sesiones de quimio. Montero nos acerca esta historia de amor, del amor de subida (y de su vida), sin voz impostada. Así, es un placer corretear entre sus versos con ese vaivén terso y suave, fondeando en el puerto de los cuerpos, destripando sentimientos y soledades… Con una poesía plana, sencilla… que no es otra cosa que un canto a la vida… 

Gracias Luis, por esta oportunidad de zambullirnos en esta fiesta del amor (“la muerte -escribes– no es un asunto literario”) y que desborda por esa “lírica de la cotidiano” (que diría nuestro Miki), con esas frases descolgadas en las noches en la clínica, con el recuerdo habitando y deshabitando cuerpos y rincones.

Se barrunta pues esa tristeza suave, como un susurro en la voz del propio Luis, y ese arte del poeta que hace que bucear en cualquiera de sus composiciones sea una experiencia inmersiva en uno mismo, una propuesta para ensanchar tu propio corazón, tu mirada…

“Un año y tres meses” es un ejercicio fantástico (entiéndase) de acompañamiento, una carta declarada de amor, un homenaje póstumo, un guiño torcido a esa experiencia desoladora de quien acompaña la marcha de un ser querido. Sí, Luis, “la muerte es miserable, miserable, miserable”, pero qué testimonio compartido el tuyo, este canto a la vida sin estridencias (“como un temblor de brisa”, que decía la poeta), para acercarnos a este año y tres meses “que ya son, ahora, recordados, los más felices de mi vida”.



Pepe Montalvá, 6 de octubre de 2024







sábado, 12 de agosto de 2023

Asunto: ¡Cueto no falla!

 Sábado, 12 de agosto de 2023


Querido amigo:


Hoy he terminado uno de los libros que me regalaste el año pasado: Otras caricias, de Alonso Cueto. ¡Qué delicia de novela! Me ha gustado mucho por muchos motivos. Te cuento:

-La portada, muy sugerente. Una mano jugueteando con las cuerdas de una guitarra, con un cigarro humeante entre los dedos, va a contar (o cantar) muchas cosas. Por la posición, está punteando. Lo que toque será suave y delicado, como la historia que cuenta la novela.

-Me gusta cómo está escrito y editado: los párrafos separados por una estrellita. Desde el principio los he asemejado inconscientemente a estrofas. Y es que esta novela es casi poética, ¿no crees? La delicadeza del lenguaje de Cueto parece poesía, especialmente cuando cita las letras de las canciones de Albino. ¡Qué bueno! 

-Me gusta el descubrimiento musical que he hecho con el libro. Tengo una lista con todas las canciones que él canta en la peña (he tenido que buscar qué es claro, claro). ¡No conocía ninguna referencia musical de las que aparecen! Es más fácil encontrarlas en YouTube que en Spotify, porque lo he intentado en ambas. En esta última plataforma he encontrado sobre todo versiones, pero yo quería conocer las originales. No he podido, pues, hacer una lista de Spotify, como a mí me gusta. Aún no sé hacer listas de YouTube. Cuando aprenda, la haré y te la enviaré, por si te apetece escucharla.

-Me gusta mucho el personaje de Albino Reyes: un profesor de literatura de día y cantante de noche. ¡Es total! ¿Te imaginas que yo fuera como él? ¡Sería un puntazo! La relación que tiene con Andrea es bonita. Es su "impulso vital" (este término lo acuñamos una amiga mía y yo con 16 años y lo seguimos usando) y discurre de forma realista y ensoñadora, a la vez. Es creíble y, en la situación de Albino, muy motivadora. 

-Y el título, de 10. Tras leer la novela, encuentras tantas lecturas del título que impresiona. Me encanta.


Además, he subrayado unas cuantas frases que me han llamado la atención. Comparto contigo algunas, a ver si coincidimos:

"Hay que ser un poco valiente, se dijo. Mirarse en el espejo no es tan fácil como uno cree".

"El primer deber de un profesor es hacerle notar a la clase que el tiempo ha cambiado, que algo importante está por ocurrir, que vamos a hablar de algunos asuntos que nos conciernen".

"Se había inventado algunos hábitos: (...) una burocracia de la soledad".

"Vestirse bien era una señal de que a uno le importa mucho el lugar donde lo han invitado".

Tengo más señaladas, pero me quedo con estas. Las demás se entienden menos así sacadas de su contexto. Y estas dan para pensar, ¿verdad?


Lo cierto es que esta novela ha sido un bálsamo para compensar la densidad de Las correcciones de Jonathan Franzen (¡ya llevo más de la mitad!) y ¿Qué es un judío? de José Kastein (he aprendido cosas leyendo esta obra, pero no me ha gustado; no era lo que quería leer. Debería atreverme con la de Küng pero me da pereza).


En conclusión, GRACIAS. De momento, con lo que llevo leído de él, Cueto nunca falla. Ahora he de pensar bien cuál es la siguiente lectura, pero me espero por lo menos un día para seguir saboreando Otras caricias.


Un abrazo,


María





domingo, 21 de noviembre de 2021

La tetralogía del Baztán

Querida amiga:

Hace unos minutos que acabo de cerrar el último libro que me prestaste, La cara norte del corazón, de Dolores Redondo. Te escribo para agradecerte el préstamo y comentar un poquito aunque sea. Cuando nos vemos en el cole las urgencias se imponen y no siempre podemos hablar de cosas tan importantes como una lectura compartida.

La verdad es que los cuatro libros me han entretenido mucho. Los he leído espaciados, no del tirón, siguiendo el orden que me recomendaste. El primero, si no recuerdo mal, en el verano de la pandemia; el segundo (el que más me enganchó), durante el confinamiento familiar; el tercero, unos meses después y ahora, empezado el curso, el último. He de confesarte que no son las mejores novelas negras que he leído, y a veces me han resultado densas; pero ahora que las he terminado tengo que reconocer que ha valido la pena leerlas.

Me han impactado especialmente dos personajes, de todo el elenco: Rosario -la que más, con diferencia- y Samedi. Dos de los malvados de la historia, ya ves. La perversión de Rosario es fascinante: ¿cómo una madre puede odiar así a una hija? ¿Cómo un padre puede permitir y esconder ese odio? El padre, fíjate, me parece miserable; no ha despertado en mí ni un ápice de comprensión. ¡Y qué fuerza tiene Amaia! ¡Qué capacidad de adaptación y de supervivencia! ¿Y Samedi? ¿Quién o qué es Samedi? Lo peor de todo es que estoy convencida de que esas cosas pasan de verdad por aquellos lugares. Me ha sorprendido mucho la descripción de Nueva Orleans (miré el mapa para asegurarme de su localización): no pensaba yo que tenía esas creencias y rasgos culturales tan ancestrales e influidos por el Caribe. ¡Qué distorsionada tenemos la imagen de EEUU!

Ambas historias quedan por cerrar, creo yo. No sé si publicará otra novela que continúe, algún día. Si es así, la leeremos y comentaremos de nuevo, por supuesto.

Por último, una frase. Ya sabes que me gusta señalar las frases que me llaman la atención en los libros. No lo hice en los tres primeros (los leí en papel y los ejemplares eran tuyos), pero sí lo hice en este último, con el que he combinado la lectura en papel y en ebook. Me subrayé en "notas" este consejo que le da Dupree a Amaia:

Mienta si no queda más remedio, mienta para salvar la piel, para proteger la justicia y la verdad, pero prométame que siempre será consciente de que está mintiendo, de cuál es la verdad y de que nunca se mentirá a sí misma.

Es la segunda parte, la de la promesa, la que hizo que detuviera la lectura para pensar. Ser conscientes, tener presente la verdad y no mentirnos a nosotros mismos. Realmente interesante, ¿verdad?

Bueno, de nuevo te doy las gracias por el préstamo y sobre todo por la paciencia que has tenido para que te los devolviera: tus libros han estado en mi casa, ¡casi 2 años! (añádele el emoji de la manita en la frente, que tanto nos gusta a las dos).

Un abrazo y hasta la próxima lectura,

                                                                                                            María


PD: Mañana mismo vuelve el libro a su estantería original. ¡Te lo llevo sin falta!

PD2: Sé que hay pelis de estas historias, pero de momento me quedo con lo leído e imaginado. Si me animo a verlas, ya te diré.




(Las imágenes son de Google. Las he consultado en alguna ocasión durante la lectura 😉)

miércoles, 18 de agosto de 2021

Asunto: Lorca mirando al mar

                                                                                                                     Miércoles, 18 de agosto de 2021


Querido amigo:

He terminado el libro de Lorca que me regalaste hace unos años, Donde no se hiela el tiempo. Escritos sobre música. Tenía muchas ganas de leerlo justamente este verano, para cerrar este curso en el que hemos disfrutado, además juntos, de dos piezas teatrales sobre este autor, ¿recuerdas? La de Carmelo Gómez, "A vueltas con Lorca", y la de Juan Diego Botto, "Noche sin luna". ¡Qué chulas las dos! Ya me dijiste que el libro me encantaría y así ha sido. Me gusta incluso el título, el tono azul de la portada, el autor del prólogo y hasta el nombre de la editorial. ¿Cómo lo ves? Acertaste de pleno.

Las tres conferencias que forman el libro me han resultado muy interesantes y he aprendido de los tres temas: el cante jondo, las nanas y el duende. Te dejo aquí una pincelada de cada una, como inicio para nuestra próxima tertulia particular. Del cante jondo me quedo con esta frase: "La mujer ocupa los ámbitos sin fin de los poemas. Pero la mujer en el cante jondo se llama Pena". De las canciones de cuna -la que más me ha impresionado, tal vez por seguir recordando las de niña y cantarlas también como madre- he de dejarte casi un párrafo, lo siento: "No debemos olvidar que la canción de cuna está inventada (y sus textos lo expresan) por las pobres mujeres cuyos niños son para ellas una carga, una cruz pesada, con la cual muchas veces no pueden". Y sobre el duende, otra que nos dará tema de conversación: "Todo hombre, todo artista (...), cada escala que sube en la torre de su perfección es a costa de la lucha que sostiene con su duende, no con su ángel (...) ni con su musa".

Me ha resultado curioso que Lorca hablara sobre estos asuntos; encima, el origen es una conversación con Manuel de Falla, otro grande de Granada. ¡Qué encanto de ciudad! Sería estupendo ir juntos allí alguna vez, ¿verdad?

Por cierto, me he esperado a escribirte hoy porque es el aniversario de la muerte de Lorca. Así lo conmemoramos de alguna manera. Además, publicaré algo de este correo en el blog. He tenido una idea este verano: publicar las cartas / correos que envío sobre libros. Desde hace unos años, siempre que me leo un libro prestado, regalado o recomendado le escribo (o lo comento directamente, si puedo) a la persona en cuestión. En el blog desarrollaría más la parte literaria y menos la personal, claro. Ya te explicaré mejor la idea cuando nos veamos.

Bueno, muchas gracias por el regalo y espero que sigas disfrutando del verano. Supongo que este correo te pilla de viaje y seguro que lo estás pasando genial. En septiembre es preciso quedar y ponernos al día.

Un abrazo enorme,

María

PD: ¿Sabes? Lo he leído súper rápido y la lectura ha tenido un plus: en todas las ocasiones, estaba mirando al mar...



Enlace a la web de la editorial del libro: https://contintametienes.com/producto/donde-no-se-hiela-el-tiempo/


domingo, 15 de agosto de 2021

Asunto: "Así empieza lo malo", Javier Marías

                                                                                                                        Sábado, 14 de agosto de 2021


Querido amigo:

Anoche terminé tu libro. ¡Por fin! Llevaba meses apilado en la estantería de los préstamos. Menos mal que, en nuestra última conversación, te apiadaste de mí y me ampliaste el plazo de cesión. Por fin he podido disfrutarlo este verano y por eso te escribo: para agradecértelo y comentarlo. ¿Sabes? Gracias a ti estoy leyendo a grandes autores. El año pasado, Kundera. Este, Marías. A Javier Marías lo he oído mucho, he leído artículos suyos, pero esta tuya es la primera novela de él que leo. 

Te cuento: me ha sorprendido mucho. Solo el nombre del autor ya marca (es tan conocido y valorado que las expectativas se elevan sin querer), pero he de confesarte que el principio me costó. El ritmo inicial me resultó lento. Venía de una novela ligera que me había enganchado muchísimo y el contraste fue tremendo. Pero como era préstamo tuyo, seguí leyendo con fe ciega y, como siempre, valió la pena. Con unos cuantos capítulos leídos la cosa fue poniéndose interesante; tiene una trama original. En cuanto al estilo, no sé bien cómo definirlo. En ocasiones utiliza demasiados circunloquios para mi gusto, también digresiones, pero tiene una prosa tan pulcra que no puede más que admirarse y disfrutarse. Y así ha sido. 

El último tercio del libro lo he devorado. Cuando empecé ni por asomo me imaginaba lo que iba a ocurrir. Seguro que los personajes como el Dr. Van Vechten y Arranz existieron. Aunque el toque de gracia para mí lo constituye otro personaje: nada más y nada menos que Francisco Rico, a quien tanto he estudiado en la carrera y de quien tanto he leído. Creo que hasta compré algún tomo de su Historia y crítica de la literatura española. ¡Ya ves!

Te comento también algunos de los temas que me han llamado la atención: cómo describe el deseo a través del protagonista, las fases o facetas de una historia de amor, la admiración, la asunción de roles, el pasado escondido; con el telón de fondo del cine como profesión. ¡Me chifla! Y el final, inesperado: (¡…!)!*. Así consigue formar parte de esa familia de verdad. En fin, esto daría para un café como poco, ¿verdad?

Para terminar, anoto una frase de las muchas que me gustaron. Es una costumbre que adquirí no hace tanto -subrayar o anotarme frases de libros- gracias a la recomendación de una conocida. Muriel le está contando a Juan sus inicios con Beatriz; él no está tan enamorado de ella como ella de él y, por experiencia, le confiesa: “El entusiasmo de la otra persona ayuda mucho; convence y arrastra”. Piénsala y en nuestro próximo encuentro la comentamos, ¿te parece?

Ahora te toca a ti: ¿qué te llevó a leer ese libro? Ya me contarás cuando puedas.

Bueno, a lo importante: espero que estés pasando unas buenas vacaciones disfrutando mucho. También espero verte en septiembre. En julio no te dije nada porque estaba a tope y se me hizo muy largo. Ya te contaré.

Seguimos en contacto y… ¡buen verano de lecturas y cine!

Un abrazo enorme y gracias por el libro,

María




 *En la carta original se comenta, claro.


domingo, 7 de febrero de 2021

Ex libris

Muchos amantes de la lectura, a lo largo de sus viajes literarios, quizá se hayan cruzado alguna vez con un exlibris en su camino. Nos referimos a esas marcas, generalmente en forma de estampación, grabado o etiqueta, que pueden encontrarse en el reverso de la cubierta de algunos libros, o en alguna de las primeras hojas tras las páginas de cortesía del volumen en cuestión, y antes del inicio del bloque de texto principal. Estas ilustraciones, plasmadas a través de diferentes técnicas, existen de desde hace ya varios milenios, aunque su forma ha ido evolucionando a lo largo del tiempo, llegando a adquirir valor artístico por sí mismas. En ellas, podemos descifrar información adicional sobre el libro en cuestión, sobre la temática del texto y, sobre todo, sobre su propietario: su profesión, su posición social, algunos aspectos de su personalidad, etc. Es por ello que estos exlibris despiertan a menudo la imaginación de los lectores más curiosos, ya que nos invitan a descubrir más sobre la historia de los libros que caen en nuestras manos.

Los exlibris, también ex libris o ex-libris, son marcas de propiedad que podemos encontrar en los reversos de las cubiertas de algunos libros. Su nombre viene dado por la locución latina "ex libris", que quiere decir literalmente "de entre los libros de". Así, esta marca en forma de sello, grabado o estampación, hace referencia a que un volumen concreto pertenece a una biblioteca, bien sea de una persona física o de una institución. En su forma, los exlibris presentan información referente del propietario del libro, así como una ilustración relacionada con él, que puede estar realizada mediante diferentes técnicas y abordar temáticas muy dispares: escudos dinásticos, emblemas gremiales, sellos profesionales, temáticas humorísticas, religiosas, aficiones, rasgos de la personalidad del propietario o de la institución, etc.

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Hace unas semanas encontré esta información en https://vivancoculturadevino.es/blog/2020/03/20/que-son-exlibris/ y ya no seguí leyendo. Me fui directa a la web que me recomendó mi amiga Ana (exlibrisygrabados.com) y repasé, una vez más, todas las propuestas de ex libris que aparecen. La había visitado el año pasado, tras una de nuestras comidas, en la que nos sorprendió con su nueva adquisición: un flamante ex libris. ¡Yo también quería uno! Pero, como tantas otras veces, ahí se quedó el pensamiento, formulado a modo de deseo.

Ahora que ya lo tengo no me explico cómo he tardado tanto tiempo en encargar el mío. Lo cierto es que ha sido uno de mis pequeños sueños desde que sé de su existencia y, quizás por eso, condicionada también por mi momento vital, decidí materializarlo ya, para compensarme de las pesadillas cotidianas -pequeñas también, gracias a Dios- que me está tocando vivir ahora.

Busqué inspiración por el gran universo internauta y, habiendo valorado infinidad de diseños, letras e imágenes, finalmente me decidí, tras leer el texto con el que empiezo esta entrada: este sería mi ex libris.




Me gusta esta mujer. Pertenece a otra época. De cabello largo y vestidura fina pero sencilla, no debe de ser muy alta, puesto que necesita un escabel para sus pies. Con él consigue la distancia idónea para disfrutar del ejemplar que sostiene sobre sus piernas, y así puede centrarse en su lectura. Me gusta su postura inclinada, sus manos delicadas y su piel, que parece tersa y suave; seguro que se la cuida. Por su aspecto es joven, pero ya no es una niña. Ha elegido un buen sitio para leer: hay almohadas a los lados, que la harán estar cómoda. Y un escenario inmejorable: una ventana. Leer con luz natural es un lujo en cualquier época. Yo quiero que sea una ventana redonda, que me encantan. Se ven nubes, montículos y -como elijo yo-, agua; quizás un pequeño lago.


Ella no es como la mayoría. En su entorno es raro que una mujer lea. Quizás debería estar cosiendo, limpiando o cocinando. O, más acorde con su aspecto, podría estar paseando, charlando, eligiendo tejidos para un nuevo vestido. Pero ella ha elegido leer y, por tanto, saber, pensar. Y no cualquier libro, sino uno de esos de gran tamaño, que suelen estar en buenas bibliotecas, y recogen la sabiduría de los autores -varones en su inmensa mayoría- dignos de ser recordados. Quiero pensar: ¿será un ejemplar de su biblioteca? ¿Tan afortunada es esta mujer que posee sus propios libros?


Pues, por todo esto, este es mi ex libris: es esta mujer, que representa un poco de lo que soy y un mucho de lo que me gustaría ser, quien identificará mis libros, los ejemplares -en mi caso, sí- de mi propia biblioteca.

PD: Solo por curiosidad, visitad www.exlibrisygrabados.com/ y deleitaos con sus propuestas. El servicio de atención y venta es exquisito, como sus productos. ¡Y animaos a encargar vuestro ex libris! Tener uno marca un antes y un después en la vida de un gran lector o lectora

domingo, 21 de junio de 2020

Cronología personal de Ruiz Zafón

Me enteré de su fallecimiento en un grupo de whatsapp, a media mañana del viernes. La noticia me sorprendió porque no sabía que estaba enfermo. La reacción fue corta pero intensa: como si me hubieran dado un bofetón inesperado y seco. Continué el ritmo del día pero, a partir de ahí, las sensaciones y detalles en torno a este escritor y su obra se fueron sucediendo.

Recuerdo vagamente la primera vez que oí hablar de la novela: me la recomendaba mi amiga Ana, seguramente en un pasillo del cole o en alguna conversación de despacho. Sin embargo, la memoria se vuelve nítida cuando pienso en la lectura: leí La sombra del viento en las navidades de 2004. El relato me enganchó y me conquistó, como a todos los que lo hemos leído. Años después, el mismo verano de su publicación, en 2008, leí El juego del ángel, pero ya no fue lo mismo. Más tarde, también en verano, elegí Marina -primer libro que compré de 2ª mano-. A mis hijos les impresionaba porque decidí leerlo solo durante el día, ya que de noche me asustaba -siempre he sido muy miedica, yo- y me costaba conciliar el sueño.

El prisionero del cielo fue un regalo de Maite y se centra en la historia de Fermín Romero de Torres. Son los dos detalles que no he olvidado. Esta tercera novela me pasó casi desapercibida, pero me reconcilió de alguna manera con el universo de la gran tetralogía de este autor. La anterior me había distanciado; esta supuso algo así como un reencuentro discreto con una buena amiga de quien has desconectado demasiado tiempo. Los mecanismos inconscientes se ponen en marcha y los lazos afectivos recobran fuerza al instante.

El último llegó como una visita inesperada el año siguiente de su publicación (¡bendita costumbre la mía de poner el año de adquisición en las primeras hojas de los libros! Como poco, facilita la reconstrucción de historias a base de recuerdos de lectura). Mª Jesús me deseaba un buen verano con una tarjeta preciosa y un libro gordísimo. Ella, una lectora excelente, hizo una apuesta segura y ganó. Aún lo dejé en barbecho un año más en unos de mis armarios con libros, y le tocó el turno en agosto de 2018. El laberinto de los espíritus es un libro especial por muchos motivos, pero como esto es una cronología personal, lo vinculo a un momento particular: con él inauguré mi nueva etapa de veranos en la playa. De hecho, rescatándolo de la estantería para rememorar con el tacto, el ejemplar parece más viejo de lo que es, porque ha pasado muchas horas en la orilla del mar, en una silla de la piscina, encajado en un bolso con toallas húmedas y botes de crema protectora. Es un ejemplar todoterreno.

Estos días he leído algunos enlaces de la noticia del fallecimiento de Carlos Ruiz Zafón. Desconocía algunos detalles, como que La sombra del viento está considerada la novela española más difundida después del Quijote. Sí sabía que es uno de esos raros libros que llevan a la lectura a mucha gente que habitualmente no lee. Por eso, hace unos cuantos años mis compañeras y yo decidimos que lo leyeran nuestros alumnos en 4º ESO, curso en el que se estudia literatura contemporánea y edad ideal para hacer las primeras incursiones -quienes no las han hecho aún- en la narrativa para adultos. Cuando dialogaba con los alumnos sobre la novela a modo de un examen oral de lectura, aunque a unos les gustaba leer más que a otros, todos coincidían en que la historia atrapaba desde el principio, e incluso lo decían aquellos que solo se acercaban a un libro si era estrictamente obligatorio.

Lo más curioso de todo fue recibir el viernes varios mensajes de exalumnos compartiendo conmigo la noticia, comentando aquellas clases, recordando e incluso agradeciendo aquella lectura de la 3ª evaluación. Fue gracioso un encuentro casual esa misma tarde con uno de ellos, hoy todo un hombre hecho y derecho, a quien hacía mucho que no veía y que retrocedió su andadura solo para saludarme:

-Justo hoy he pensado en ti, María, por la muerte de Ruiz Zafón. ¿Te acuerdas cuando nos hiciste leer su libro en tus clases? Que sepas que después me he leído más de él.

Una expresión sencilla que condensa la grandeza de este escritor y el deseo de cualquier profesora de literatura.

Para terminar, dos regalos, dos fragmentos de este maestro de la palabra.

El primero, de La sombra del viento, lo guardo en la memoria como una de las descripciones más bonitas del primer encuentro amoroso:

El hombre más sabio que jamás conocí, Fermín Romero de Torres, me había explicado en una ocasión que no existía en la vida experiencia comparable a la de la primera vez en que uno desnuda a una mujer. Sabio como era, no me había mentido, pero tampoco me había contado toda la verdad. Nada me había dicho de aquel extraño tembleque de manos que convertía a cada botón, cada cremallera, en tarea de titanes. Nada me había dicho de aquel embrujo de piel pálida y temblorosa, de aquel primer roce de labios ni de aquel espejismo que parecía arder en cada poro de la piel. Nada me contó de todo aquello porque sabía que el milagro solo sucedía una vez y que, al hacerlo, hablaba un lenguaje de secretos que, apenas se desvelaban, huían para siempre.

El segundo, de la misma obra, es un consuelo para aquellos a los que nos duele su pérdida.
Gracias, Carlos, por mostrarme un pedacito de tu alma, que se fusiona con la mía, en cada una de tus historias.

jueves, 23 de abril de 2020

Leer es vivir adentro y afuera

Confieso que últimamente se me hace cuesta arriba escribir para los demás. Ya hace tiempo que me da pereza (lo dejé caer en alguna entrada anterior) pero, sobre todo, que me falta motivación. Si soy sincera, esta vez me he puesto delante del ordenador por pura fidelidad a este día, que celebro desde hace muchos años. Y por coherencia personal: si opino que es una fecha destacada, voy a esforzarme por significarla de algún modo que rompa con lo habitual. Nada más raro en mí últimamente que, por ejemplo, llevar a cabo esta tarea de escritura. ¡Pues allá vamos!

Desde que estamos en estado de alarma, son varios los aspectos de este nuevo tipo de vida que asaltan mi pensamiento así, de repente, sin una relación lógica con lo que estoy escuchando o leyendo ese día, o con aquello de lo que estoy hablando en ese momento. Entre otras cosas, me he preocupado por el cabello de las personas (sí, el pelo: ¡nos está creciendo a todos y la mayoría no tenemos oportunidad de cortárnoslo!). Y me he reído pensando en tal o cual familiar o amiga con melenas interminables o bucles ilimitados, con cabezas cual leones y coletas kilométricas; de hecho, tengo cerca un ejemplo de flequillo-cortina que casi impide la visión. Y es que, en el fondo, ese punto asilvestrado que nos está haciendo tomar el confinamiento me parece interesante.

Otro de los temas recurrentes, que resurge en las conversaciones de mesa más o menos cada tres o cuatro días, es el de las librerías. Me paso un rato compartiendo con mi familia fórmulas posibles para que estos establecimientos puedan estar abiertos, y no solo que ofrezcan venta por internet -los que pueden, que no son todos-. Ahora más que nunca los considero un servicio esencial, y os cuento por qué.

En los 41 días que yo llevo en casa justo hoy, 23 de abril de 2020, he tenido altibajos asimilando las muchas propuestas de este tiempo de confinamiento: días en que lo he dado todo aplaudiendo a las 20h y días en que ni tan siquiera he salido; vídeos en los que he participado y otros de los que no he querido saber nada; videollamadas a las que me he conectado y otras que he rechazado porque me han pillado a contrapelo; retos en los que he entrado al trapo con un entusiasmo brutal y otros de los que he pasado olímpicamente… Supongo que como todos. Sin embargo, sí llevo 41 días seguidos haciendo estas tres cosas, sin fallar ni uno de ellos: rezar, hacer ejercicio -miento: me he relajado un par de días probablemente- y leer. De las tres, hoy elijo la última, ¡que por algo es el Día del Libro! 

Si ya disfruto de la lectura en una vida enfocada hacia el exterior como es la mía (y la de casi todos creo yo, sin estar confinados), en este tiempo “hacia adentro” -en todos los sentidos- leer está siendo uno de mis grandes placeres. ¡Qué maravilla disponer de largo tiempo para adentrarte en una historia, en una vida, en un tema que te interesa…! ¡Qué lujo dedicar horas y horas a deleitarse con un relato bien escrito, con una reflexión bien construida, con unas palabras embaucadoras…! Y qué interesante sugerirnos títulos y autores por redes sociales varias. ¡E incluso por videoconferencia! Sí, leer da vida y construye, libera, da sueños, abre la mente y el corazón, enseña y anima. Leer llena. Y en este momento de incertidumbre y oscuridad, tranquiliza y alumbra las mentes activas, y es capaz de despertar las pasivas. ¿Es la lectura esencial o no? ¡Y tanto que sí!

Jorge Luis Borges decía: “uno no es por lo que escribe, sino por lo que ha leído”. Ahora tenemos tiempo: aprovechemos y leamos para ser mejores, para que esta experiencia no pase en vano por nuestras vidas y para que, cuando podamos volver a vivir fuera y hacia fuera, nuestro interior vuelva a las calles fortalecido por todos los libros que nos han enriquecido.

En este tiempo donde los científicos están dedicando mucho esfuerzo y tiempo a conseguir los anticuerpos idóneos que aplaquen este dichoso virus, démonos una inyección de anticuerpos con la lectura, y también con la escritura. La primera nos permitirá mirar y escuchar de otra manera. Un buen lector es una persona con criterio o, al menos, con capacidad para ampliar las palabras de otros y saber manejarlas sin que nos hagan daño. La segunda es una terapia muy sana para canalizar tantas emociones que vemos surgir en nosotros estos días. Esta vacuna es gratuita, universal y no tiene efectos secundarios, ¡bueno!, quizá nos haga soñar despiertos…






PS: En este confinamiento llevo varios libros leídos, como todos. A modo de recomendación: “La Pasión. Contemplaciones en papel”, de José Mª Rodríguez Olaizola (mejor leerlo el año que viene, en Semana Santa). “Señora de rojo sobre fondo gris”, de Miguel Delibes (triste pero delicioso, como el autor) y mi lectura actual: “Jo confesso”, de Jaume Cabré, que promete. ¿Y tú? ¿Me recomiendas alguno, en los comentarios de esta entrada? ¡Me encanta compartir lecturas!

¡FELIZ DÍA DEL LIBRO!

jueves, 21 de marzo de 2019

¿Hacemos un trato?


A pesar de mi habitual indiferencia por los días internacionales de lo que sea, viendo las noticias hoy, día de la poesía, he tenido ganas de compartir un poema de Mario Benedetti que, no hace mucho, no me pude conformar con leer una vez.

Hagamos un trato

                       Cuando sientas tu herida sangrar
                                   cuando sientas tu voz sollozar
                                   cuenta conmigo.
                                   (de una canción de Carlos Puebla).

Compañera
usted sabe
que puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo

si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo

si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo

pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
            es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

A todos los que, aun sin ser conscientes, hemos hecho este trato con alguien especial alguna vez en la vida, FELIZ DÍA DE LA POESÍA.






Mi agradecimiento especial a Ángel, propietario del libro, por ofrecérmelo y dejarme disfrutar de él todo este tiempo.